(Este trabajo fue publicado en el Nº 21 de la revista El Siglo que Viene de Sevilla (pp.11-13), bajo el título de El Infinito Número. El texto que aquí se muestra es una separata del mismo con algunos agregados y apenas variaciones.)

 

 

_GEOMETRIA ESPIRITUAL _________________________

 

 

INTRODUCCIÓN

Será necesario, para más fácilmente poder penetrar en esta extraña geometría, considerar la obra de arte como una realidad en sí misma y se habrá de tener en cuenta su expresión más elemental. Contrapuesta a la nada, sería el simple existir.

Sólo al entendimiento o al corazón les estará permitido ver, porque no serán aspectos físicos, precisamente, los que constituirán este universo... pues todo habrá de girar en torno a la dimensionalidad del espacio pictórico, cuando éste sea concebido como una realidad anímica y subjetiva.

El texto se compone de dos partes esenciales, además de esta introducción al tema, de un epílogo y de un apéndice. En la parte primera se tratan aspectos que definen al espacio pictórico. En la segunda parte se habla de su formación y se hace un análisis de su estructura.

El epílogo además de cerrar el tema plantea nuevos argumentos y el apéndice es circunstancial, aunque es un complemento necesario que podrá consultarse a un tiempo y es un método. Con él, finaliza este breve escrito que se aconseja leer muy lentamente, con lápices de colores y papel.

 

 

 

PARTE PRIMERA

Mientras tanto la diferencia entre el ser y el no ser, bien pudiera estar en un sólo trazo de color.

Para la química y para la física, puede que el Color sea una combinación de sustancias o sustancias puras, o bien, ondas electromagnéticas con una longitud determinada... indescriptible como todo lo primario, en pintura, el color es, básicamente, una sensación y es la materia íntima de cualquier suceso. Por decirlo así, se manifiesta de diferentes maneras, cada manera, en un sentido extremo, posee un carácter, pudiendo surgir posturas coincidentes o totalmente opuestas... y sucede que al combinar aspectos contrarios, movimientos opuestos y contradictorios formarán parte de una misma realidad. Pudiendo parecer, en principio, que este hecho habría de carecer, necesariamente, de la mayor trascendencia. Sin embargo y tal vez de esta manera, la pintura pudiera provocar la formación de realidades espirituales totalmente asimétricas, las Anacromías, así les digo yo. Se definirían como una disonancia de Color. El nombre tiene su origen en lo discordante de sus movimientos internos... Cuando en la composición tomaran parte aspectos coincidentes el resultado sería muy distinto, llegándose a alcanzar la perfección simétrica, el perfecto equilibrio, se trataría de las Isocromías, este sería su nombre, por lo acompasado de los movimientos y por que de alguna manera se habrían de llamar... En Pintura, el Color es algo mágico, tan mágico como la propia realidad del ser y de esta manera parece comportarse, de acuerdo a sus tendencias y en un sentido básico y absolutamente extremo.

Además del Color, habría otra circunstancia que por evidente parece rayar el absurdo, pero que condicionaría al espacio pictórico y es, que sería ineludible un orden físico entre los elementos que intervinieran en su formación... esencialmente que estos se habrían de hallar juntos o separados... Por su Composición y según la alternativa extrema de hallarse juntos o dispersos sus elementos, se podría definir al espacio pictórico como Integrado o Desintegrado... Sería la opción clara a la máxima cercanía y adherencia entre los elementos, o a su máxima lejanía e independencia y se requiere el equilibrio entre dos fuerzas antagónicas, pues una tendencia a la cohesión y otra a la dispersión se manifiestan al asegurar la composición. La fuerza de cohesión unifica al espacio pictórico, la de dispersión otorga individualidad a sus elementos.

También sería inevitable un número de elementos y a pesar de tanta obviedad, tampoco será indiferente para el espacio pictórico esta circunstancia... se trata de la oportunidad de manifestarse con la mayor o con la menor cantidad de ellos. Siendo dos el menor número de elementos que pudieran unirse, en la unión de dos elementos, la realidad Espiritual, con la mayor severidad, se mostrará exclusivamente a sí misma, en su propio estado de complicación. Una combinación más numerosa y esta severidad sería traicionada, haciendonos intuir un estado inmediato más complejo... la realidad espiritual se Curvaría... A causa de estas correspondencias básicas con las formas físicas primarias espacio pictórico será Puro, en la combinación de dos elementos o, de Transición, por la incorporación de algún elemento más... No obstante, la Forma de una realidad espiritual, cuando ésta es concebida como una estructura dimensional, nunca debiera de confundirse con las formas físicas, aunque en esencia, ésta, habría de ser como la de cualquier otra cosa.

Más serio pudiera parecer el decir que otras dos fuerzas contrarias y perpendiculares, a las anteriormente expuestas en la Composición, habrían de tomar parte en la afirmación de la Realidad Espiritual, cuando ésta fuera concebida como una Estructura Dimensional... y es que, el equilibrio entre un sentido de exterioridad que pretendiera la máxima evolución y el desarrollo máximo, y un sentido de interioridad, que procurara alcanzar la más extrema simplicidad, sería necesario para garantizar su estabilidad ... y todo, a partir del punto pictórico entendido en su concepto interno... y todo a partir de la más escueta espiritualidad.

 

 

 

SEGUNDA PARTE

Pues siempre, como en la geometría clásica, las estructuras más simples formarán parte de las más complejas.

Pudiendo situar en un simple trazo de color el elemento primigenio, su expresión más simple sería el simple existir. La expresión más simple de color sería el elemento en sí... La más elemental fuerza sería la Adimensionalidad... Desprovista de forma, ningún matiz sería posible para su composición y en su interior ocultaría la máxima evolución y a su estado cabría regresar cualquier realidad más compleja, sólo su color se nos mostraría y de la manera más sincera, aunque sin poder ocasionar Isocromías ni Anacromías.

La más ligera conmoción quizás pudiera romper tanta inocencia. Pero nuevos elementos habrían de surgir para que un nuevo suceso se configurara en esta extraña realidad no física. A pesar de todo, a este nuevo orden que se originara a partir de un desequilibrio de fuerzas en el interior de un espacio pictórico no Dimensional, nada le impediría mostrarse con la mayor ingenuidad y del modo más directo, se manifestará en su composición y también en su forma y en el color se formarán las primeras Isocromías y Anacromías, por ser ya una recíproca influencia y una definición en conjunto, por ser la Primera Dimensión. Su disposición natural a manifestarse con el mayor o con el menor número de elementos pudiera actuar sobre él y producir cambios, pero no por ello variarían sus dimensiones... sólo su sentido de exterioridad podría liberar las tensiones necesarias, para hacer surgir una realidad diferente, en esta rara Geometría.

Se trataría de la Segunda Dimensión y se habrá de tener en cuenta que en la formación del nuevo orden intervendrán realidades de una cierta complejidad, pues ésta será la causa de un incremento en el número de las opciones absolutas que se den para el color, la forma y la composición y aunque esto resulte todavía fácil de comprender, ya podría ocasionar conceptos estéticos laberínticos, no obstante, aún queda mucho por ver.

En el Color habría dos tipos absolutos para la formación de Isocromías y otros dos para la formación de Anacromías. De esta manera, surgirían Isocromías o Anacromías de la unión de Isocromías con Isocromías en una dimensión, de la unión de Anacromías con Anacromías siempre surgirían Isocromías y sólo surgen Anacromías de la unión de Isocromías con Anacromías.

En la nueva realidad se habrían de distinguir seis tipos de estructuras diferentes para la Composición, por encontrarse su origen en tres tipos de uniones distintas y de doble resolución. La tercera posibilidad surgiría cuando tuvieran su origen en una unión mixta. De esta manera habrá integrados que procedan de la unión de integrados con integrados pero también podría haber desintegrados y también los habrá que procedan de la una unión de desintegrados en una dimensión o de la unión de ambos tipos... Algo semejante ocurriría con la Forma.

De sobrevenir algún otro desajuste, pudiera suceder que diversos elementos en dos dimensiones, diferenciados, se situaran en un mismo suceso y así se mantuvieran mediante un complejo equilibrio de fuerzas... Sería el cuarto movimiento de definición del ser, para que una nueva realidad naciera y una realidad aún más compleja se nos mostrara... Sería  el Espacio Pictórico en tres Dimensiones, y en su formación habrían aumentado, una vez más, las posibilidades de realizarse el Color, la Composición y la Forma.

En la formación de los espacios pictóricos tridimensionales surgirán integrados o desintegrados... sin embargo se darán ciento veintiséis situaciones absolutas para la Composición. Los espacios pictóricos en tres dimensiones admitirán elementos bidimensionales procedentes de seis tipos básicos de formación, a partir de la primera dimensión, además de la repetición del propio elemento. Cada opción será distinta a causa de su procedencia en un tipo de unión de elementos, después, por el origen de estos elementos.

Para la Forma, son ochenta y cuatro las posibilidades, pues aparecerán nuevas opciones estructurales, de las que sólo surgirían formas de transición, obligadamente, cuando en la formación intervengan elementos de más de dos tipos diferentes.

El Color, sólo para las Formas Puras y siempre Puras en origen, ofrece once posibilidades en la constitución de Isocromías y Anacromías en el sentido más elemental, pese a todo, su Complejidad también le permite albergar distintos movimientos aún en el caso de las Isocromías.

Y ocurrirá que elementos tridimensionales diferenciados se unirán para desencadenar un nuevo suceso. Significará el nacimiento de una dimensión más y de una nueva Realidad Pictórica de Geometría no Física y físicamente no representable. Habiendo perdido las referencias materiales y sin tierra alguna bajo nuestros pies, esto sería ya "Material Pesado"... Se trata de la Cuarta Dimensión y atender a cualquier aspecto del los Nuevos Objetos, sería un auténtico desbordamiento.

Sólo para el Color se dan sesenta y siete opciones absolutas en la formación de Isocromías y Anacromías, esto en Espacios Pictóricos Puros y Puros siempre en sus elementos y en el origen de  sus elementos...

En un Espacio Pictórico Tetradimensional, como en cualquier otro, el orden de sus elementos hará que éste sea Integrado o Desintegrado, pero para la Cuarta Dimensión el número de estructuras básicas bien pudiera superar cualquier supuesto. Del mismo modo que para el Espacio Pictórico en Una Dimensión existe un tipo, uno, de estructura básica para cada resolución absoluta, en la cuarta dimensión y siendo los elementos sólo de dos tipos diferentes, surgirían siete mil ochocientas setenta y cinco posibilidades absolutas en la Composición.

 

Cm,n=m¡/n¡(m_n)¡ C126,2=126¡/2(126_2)¡

C126,2=126×125/ 2 C126,2=7.875

 

 

Si fueran de tres tipos diferentes, habría trescientas veinticinco mil quinientas, y cuando fueran de cuatro, el número ascendería ya a diez millones nueve mil ciento veinticinco... Los ciento veintiséis tipos básicos de estructuras darán lugar a una cantidad semejante de "Grupos de Opciones" y cada una de estas será una doble alternativa... Algo semejante sucederá con la Forma, aunque la unión de más de dos tipos de elementos diferentes dará lugar a espacios de transición necesariamente.

 

 

 

 

EPILOGO

Continuando hacia adelante parece no haber más término que la propia capacidad de percepción y comprensión, aunque siempre se puede retroceder... para poder pisar fuerte. Llevarlo todo a su más primitivo estado otra vez y volver a sentir la seguridad que da él haber encontrado al menos un principio. 

Sin embargo, apostar de nuevo por este movimiento tal vez sorprendiera, pues de invertirse las fuerzas, es posible que un nuevo tipo de realidad pictórica surgiera, a través del no ser. 

Serían realidades distintas, de distinto tiempo y tiempos de distinta naturaleza. Ya no se podría hablar de Color, tampoco de Forma, Composición o Complejidad. En verdad, no existirían, todo lo poseerían en función de lo existente. Sería la otra cara del espejo, los números negativos, la carencia... y en esta dirección el camino tampoco parece encontrar un límite.

Existe en pintura, un infinito número de infinitos, sin ser todos igual de extensos, en todos su extensión es infinita. Existe un Infinito Número.

 

 

Y quizás fuera posible poder profundizar algo más, pues algo aún más sutil parece desprenderse del interior de la Fuerza Viva que supone el ser un simple trazo de Color. Aún dentro de los aspectos oculares, se hablaría del Impacto Cromático, pero a un Nivel Mental Superior. Sería el Color como Realidad Pura reconocida por el Pensamiento.

Y pudiera pensarse que esta pudiera ser la vía de entrada a nuevas Estructuras Dimensionales en otro nivel y sin embargo, no ser cierto, por ser este el lugar en el que la Dimensión desaparece.

Serían nuevas estructuras en una realidad más profunda y más exótica, donde en vez de tratar la unión de los elementos, se hablaría de su síntesis... También cabría pensar que esto ya es suficiente para poder volverse loco y sin embargo haber más, pues quizá fuera posible continuar navegando más adentro, que más allá del interior hubiera siempre otro interior.

Y que, de continuar excavando más profundo, pudiera darse una paradoja, que en el interior de lo más sutil se encontrara lo aparentemente más tosco y que dentro de lo más tosco no hubiera nada... que todo fuera puro pensamiento.

 

 

 

 

APENDICE

Este apéndice es una tabla de ejercicios, también podría interpretarse como un curso avanzado de pintura, es decir, que una vez que se han pintado muchas casitas y todos los retratos nos han salido bonitos, podemos dedicarnos a otras cosas... aunque puedes saltarte el trámite.

 

A. Adimensionalidad.

Carente de forma, composición o complejidad, sólo su color se nos mostraría, sin poder ocasionar Isocromías o Anacromías.

 

Desarrollar: Amarillo, Azul, Blanco, Negro, Rojo, Verde, Naranja, Violeta...

 

 

B. Primera Dimensión.

 

Con un infinito número de resoluciones, para el espacio pictórico en una dimensión habrá dos opciones absolutas en su composición, dos para la forma y, en espacios puros, dos para el color:

 

Desarrollar:

 

Integrado________________________N

Desintegrado_____________________D

Puro_____________________________P

De Transición____________________T

Isocromía________________________I

Anacromía________________________D

 

 

 

 

C. Segunda Dimensión.

 

Integrados o Desintegrados, su formación atenderá seis estructuras elementales para la composición.

Integrados procedentes de la unión de Integrados, N(NN), Integrados procedentes de una unión mixta, N(ND), etc.

 

Desarrollar:

N(NN)

N(ND)

N(DD) D(NN)

D(ND)

(DD)

Seis tipos de estructuras básicos, para la forma. Puros procedentes de la unión de espacios puros, P(PP), etc.

Ejercicio

Desarrollar:

P(PP)

P(PT)

P(TT)

T(PP)

T(PT)

T(TT)

Para el color, cuatro opciones, en espacios puros y también puros en su origen. Isocromías procedentes de Isocromías, I(II), etc.

I(II)

A(II)

A(IA)

I(AA)

 

 

 

 

D. Tercera Dimensión.

 

Para los espacios pictóricos tridimensionales se dan ciento veintiséis tipos de estructuras básicas y absolutas en su composición. Pudiéndose repetir cada uno de sus elementos hasta el infinito y con un infinito número de posibilidades de resolución.

De la repetición de cada una de las opciones bidimensionales surgen seis posibilidades bivalentes.

 

Desarrollar:

N D – N(NN)N(NN)

N D – N(ND)N(ND)

N D – N(DD)N(DD)

N D – D(NN)D(NN)

N D – D(ND)D(ND)

N D – D(DD)D(DD)

 

Son quince cuando los elementos bidimensionales se toman de dos tipos diferentes.

Desarrollar:

N D – N(NN)N(ND)

N D – N(NN)N(DD)

N D – N(NN)D(NN)

N D – N(NN)D(ND)

N D – N(NN)D(DD)

N D – N(ND)N(DD)

N D – N(ND)D(NN)

N D – N(ND)D(ND)

N D – N(ND)D(DD)

N D – N(DD)D(NN)

N D – N(DD)D(ND)

N D – N(DD)D(DD)

N D – D(NN)D(ND)

N D – D(NN)D(DD)

N D – D(DD)D(DD)

 

Veinte cuando los elementos son de tres tipos diferentes.

Desarrollar:

ND – N(NN)N(ND)N(DD)

ND – N(NN)N(ND)D(NN)

ND – N(NN)N(ND)D(ND)

ND – N(NN)N(ND)D(DD)

ND – N(NN)N(DD)D(DD)

ND – N(NN)N(DD)D(DD)

ND – N(NN)N(DD)D(DD)

ND – N(NN)D(NN)D(DD)

ND – N(NN)D(NN)D(DD)

ND – N(NN)D(ND)D(DD)

ND – N(ND)N(DD)D(DD)

ND – N(ND)N(DD)D(DD)

ND – N(ND)N(DD)D(DD)

ND – N(ND)D(NN)D(DD)

ND – N(ND)D(NN)D(DD)

ND – N(ND)D(ND)D(DD)

ND – N(DD)D(NN)D(DD)

ND – N(DD)D(NN)D(DD)

ND – N(DD)D(ND)D(DD)

ND – D(NN)D(ND)D(DD)

 

Otras quince cuando son de cuatro tipos diferentes.

ETC...

ETC...

ETC...

 

 

E. Cuarta dimensión.

 

Desarrollar:

ND – D[N(DD)D(ND)D(DD)] N[N(ND)D(NN)D(DD)]

 

 

ETC...

ETC...

ETC...

 

 

Creo que no habría espacio suficiente en toda la Red para desarrollar todas las posibilidades...

 

Copyright. Arnulfo Muñoz Ramírez